martes, 14 de septiembre de 2010

AMOR DE HUACHANACO


A comienzos del siglo XX, con la llegada del mes de febrero los carnavales no se hacían esperar, los jóvenes de espíritu entusiasta comenzaban a prepararse para ser parte de esta alegre fiesta, formando para ello las cuadrillas que ese año cantaran los galantes huachanacos, las cuales visitaran los diferentes distritos de nuestra provincia que también festejan alegremente la tan esperada fecha.
Llegado el día festivo una cuadrilla de muchachos del distrito del Cardo se dirige a San José, provistos de botellas de licor las cuales envalentonan para cantar sin inhibición y a la vez sirven de inspiración para el alma bohemia de estos cantores; en medio de la cuadrilla visitante se encontraba Ismael Fuentes, quien desde ya hace varios meses tenía cierto interés en la bella Juanita Torres una guapa muchacha del distrito de San José, el cual no desaprovecharía dicha oportunidad de celebración para seducir a su pretendida.
Estando la cuadrilla del Cardo en una esquina de la plaza de San José, un grupo de jóvenes de este bravo distrito salió a darles la bienvenida, dando comienzo a las improvisadas y galantes rimas:
San José:
Bienvenidos paisanos míos
que si vienen a bailar y cantar,
en esta tierra hermosa
eso y mucho más van a encontrar.
El Cardo:
Aquí venimos todos cantando,
bailando me voy abriendo paso
con el corazón en una mano
y en la otra lleno un vaso.

San José:
Ayer que comí frejoles
hoy digo que me tocará
si la fiesta esta buena
con qué mi madrecita me esperara.
El Cardo:
Bailemos y cantemos
que este día no se olvide jamás
que la tarde esta buena
pa’ seguirla con mas y mas.

Luego de cantarse estos alegres huachanacos y dándose fuertes abrazos, los dos grupos comienzan a confraternizar amenamente sin dejar de bailar y cantar, para ello el joven cardeño Ismael, envalentonado por el licor se acercó a Juanita, quien era muy bien custodiada por sus hermanos y primos allí presentes, para luego invitarla cordialmente a bailar, a lo cual la joven respetuosamente se negó, argumentando que no conocía lo suficiente a este, ante la sorpresa del enamorado visitante, quien no se desalentaría para más tarde reunir a un grupo de jóvenes de su distrito, los cuales siguiendo a Ismael comenzaron a cantar:
Ismael:
Este día de fiesta
el corazón vengo a ofrecer
es que estoy tan enamorado
de una bella e ingrata mujer.


Ojala un día a los ojos
me puedas tu negrita mirar
pa’ hacerte yo feliz
y no dejarte nunca de besar.

Este hecho tomó con gran sorpresa a la mayoría de los presentes, que se preguntaban cómo este muchacho declaraba su amor tan abiertamente sin siquiera pedir el consentimiento de los familiares de la pretendida joven, por lo cual los hermanos de Juanita quienes se sintieron aludidos por la desfachatez de Ismael, no vieron con buenos ojos las pretensiones de este osado visitante; así que procedieron a responderle de manera persuasiva para que desistiera de su pretensión:
Hermanos de Juanita:
Gallito no te creas muy gallo
que el pico te puedes quemar
mira bien a tu alrededor
antes de sacar pecho y cantar.
Ismael:
No falta uno el respeto
al decir la purita verdad
pues es cierto, a tu hermana yo
la vengo a conquistar.

Con lo cual se armó la grande y los hombres de estos dos distritos, se agarraron a golpes, dando por terminada la que en algún momento fue una cordial fiesta; luego un viejo del distrito local comenzó a quemar circas de ají en su puerta aprovechando el viento que provenía del mar, haciendo correr a los visitantes que no lograban ponerse a buen recaudo de este irritante e insoportable humo, motivando los gritos de alegría y vivas por parte de los locales, al haber puesto en su lugar a sus faltosos vecinos. Juanita luego de lo sucedido quedó impresionada por la valentía del joven cardeño, quien le declaró su amor tan abiertamente, preguntando por el nombre de aquel intrépido visitante.
Al año siguiente nuevamente llegadas las fiestas de carnavales, las cuadrillas de huachanacos se formaron en diversos distritos, visitando los de San José a los de Chule, los de San Gregorio a los del Huarangal, los del Cardo a los de La Pampa y viceversa. La cuadrilla del distrito del Cardo en el cual se encontraba Ismael quisieron pasar por alto el hecho acontecido la fiesta pasada, así que decidieron ir a San José donde se presentaron, ante la sorpresa de los locales, quienes también aceptaron gustosos la visita sin ningún resentimiento, para luego comenzar con las rimas de bienvenida y el respectivo baile, dando por zanjada la gresca acontecida anteriormente. Cuando de pronto en medio de la celebración, Ismael nuevamente se acercó a Juanita, a quien ya venía cortejando varios meses atrás siendo correspondido cordialmente por ella, para lo cual el enamorado cardeño procedió a cantar:
Ismael:
Que se enteren todos
para que no sea desfachatez
esta morena y yo nos queremos
entiéndanlo de una buena vez.






Juanita:
Unas lindas flores
por la mañana recibí
me las regaló este noble hombre
las cuales gustosa yo olí

Luego de este hecho, los hermanos de la joven mostraron su aprobación al ver lo contenta que estaba su hermanita con el joven cardeño; así se acercaron a saludar a la nueva pareja, para alegría de los todos los presentes que gustaron de la unión que nació en medio de esta tradicional costumbre.








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