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sábado, 12 de diciembre de 2009

EL MISTERIOSO ACCIDENTE DE LA QUEBRADA DEL TORO


Esta historia que procedo a contar es muy conocida no solo por las personas que viven en nuestra provincia sino por una gran cantidad choferes que estuvieron de paso por esta zona de la carretera (panamericana sur), quienes quedaron pasmados ante tal suceso.
Eran las tres de la mañana de un día domingo y Don Benjamín Maldonado conocido en Camaná en el gremio de transporte se encontraba llegando a su preciada tierra serpenteando a la mitad de las curvas de la conocida “quebrada de el toro” procedente de la ciudad de Tacna, cuando de pronto al faltar tan solo unos cerros para llegar al conocido peaje fue que este se coloco tras un vehículo algo extraño del cual provenían fuertes gritos y pedidos de auxilio lo cual llamo la atención del conductor, quien atinó a ver que este vehículo no estaba siendo conducido por persona alguna para lo cual Don Benjamín pensó que esto se trataba de su imaginación o que era simplemente producto del cansancio del trabajo del día; Don Benjamín logro bajar la velocidad y se colocó atrás de este misterioso auto por unos momentos sin dejar de apreciar a los niños que estaban en la parte trasera y quienes no dejaban de pedir auxilio, de pronto el mencionado auto llegó a una gran curva a gran velocidad acabando este en lo profundo del abismo.

Don Benjamín no lo podía creer y siguió con su vehículo hasta donde pudo parar, para luego dirigirse al lugar donde había ocurrido el accidente provisto de una linterna de gran alcance, pero grande fue su sorpresa cuando al llegar al lugar y al alumbrar al sitio donde supuestamente había caído el auto no encontró nada; así que se sentó un momento en una piedra para poder tranquilizarse de la impresión que tal hecho le había causado; cuando de pronto vio que se le acercaba un hombre lo cual sorprendió aun mas a don Benjamín quien no se explicaba de donde había salido tal personaje si él no había escuchado vehículo alguno acercarse, el cual le dijo:
-Amigo tienes que ayudarme, mi familia está allí abajo.
-Que tú también viste el auto pregunto Don Benjamín.
- Si yo también venía adentro solo que salte al ver que este se dirigía a la curva y este no tenía frenos ordenando a mi familia que también lo haga, pero ellos al parecer no pudieron.
Lo dicho por el hombre hizo que don Benjamín crea con seguridad en lo que él había visto, así que este se dirigió a su tráiler para traer una soga con la cual bajarían al fondo de la quebrada. Al regreso de este grande fue la sorpresa de este cuando luego de unos minutos al regresar no encontró a dicho hombre., lo cual terminó por asustar al mencionado conductor quien sin más ni más corrió a su vehículo y dándole marcha no paró hasta estar en Camaná, donde al día siguiente luego de lo sucedido procedió a contar este hecho a sus colegas los cuales se encontraban cargando sus trailers, los cuales pasaron por alto el hecho burlándose de él, diciéndole que este se estaba volviendo loco mientras que Don Benjamín seguía empeñado en contar su historia la cual lo había dejado sumamente intrigado.
Días más tarde uno de sus colegas que también escucho la historia se acercó a él diciéndole:
-No sigas pensando en eso que viste en la quebrada ni tratándole de buscar una explicación porque terminaras volviéndote loco, yo una vez muy tarde por la noche me encontraba viniendo de la ciudad de Arequipa cuando pasaba por la zona donde viste tal aparición y un hombre con las características que describes me hizo señas de forma desesperada para que pare mi vehículo, a lo cual yo accedí y una vez estando frente a él le pregunte en que le podía ayudar y este me dijo que lo ayude que su familia se encontraba en un auto en el fondo de la quebrada, yo accedí al instante así que me dispuse a bajar de mi vehículo cuando de pronto el mencionado hombre desapareció por completo lo cual me sorprendió aun mas, así que traje una linterna y alumbre ala supuesta zona donde había caído el auto y me percate de que este no estaba. Luego miré hacia los costados y busqué al hombre que me había pedido ayuda no encontrándolo por ningún lado; así que me persigné subí a mi tráiler y no pare hasta Camaná; esta historia no la he contado a nadie porque al igual que lo que te pasó a ti cuando contaste la historia todos me tomarían por loco.
Luego de unos días Don Benjamín que se había vuelto conocido por su historia fue abordado en la calle por un señor de avanzada edad quien le pidió hablar con él un momento; diciéndole a este:
-Dime si es verdad eso que cuentas, que viste una noche en la quebrada.
-Si es cierto le respondió Benjamín.
El anciano procedió a contarle a don Benjamín la siguiente:
-Ese hombre que viste en la quebrada pidiéndote ayuda para socorrer a su familia del accidente es mi hijo, ese hecho ocurrió ya hace unos 15 años, cuando este y su familia que vivían en Arequipa venían a visitarme por temporada de verano cuando de pronto al vehículo de este se le vaciaron los frenos, ante su desesperación el mandó a su familia a que saltaran del vehículo y grande fue la sorpresa de mi hijo que al ver su auto caer con dirección al abismo volteo la mirada hacia la pista y no vio a ninguno de sus familiares quienes al parecer presos del pánico no pudieron abandonar el auto. Mi hijo fue encontrado en medio de un gran charco de sangre al lado de la pista por un conductor que pasaba por el lugar, el cual lo llevó al hospital logrando salvar su vida; este al despertar luego de dos semanas de permanecer en coma no dejaba de preguntar por su familia hasta que le dimos la espeluznante noticia de que todos habían muerto en el accidente. Mi hijo luego del accidente no fue el mismo ya que se culpaba por la muerte de estos o por no haber terminado junto a ellos en el fondo de la quebrada hasta que una mañana no soporto mas su desgarrado corazón y este se dirigió una noche hasta el lugar donde sucedió el accidente y no dudo en dirigir el auto hasta el filo de la curva donde este cayó al vacío muriendo instantáneamente producto de la explosión de su vehículo.
Luego de contar lo sucedido el anciano se retiró del lugar, con lo cual don Benjamín entendió que el hombre que había visto era el alma en pena de este pobre hombre y el auto que terminó en el abismo era donde estaba su familia.
Esta historia es conocida y contada por muchos choferes que transitan con regularidad esta vía los cuales también han presenciado el espectral suceso y han sido invitados a parar por el padre de familia que se suicido después del accidente; así que estos mandaron a construir una pequeña gruta en el sitio donde ocurrió el accidente para que estas almas puedan descansar por fin en paz y cada vez que estos pasan por la zona al ver dicha gruta se persigan respetuosamente recordando este fatídico hecho.

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martes, 20 de octubre de 2009

LAS PROCESIÓNES


Llegada la semana santa y con ella las muestras de fe no se hacían esperar así las mujeres de nuestra provincia comenzaban a prepararse para las procesiones respectivas, donde demostraban su fe llevando a cabo estas con gran devoción sufriendo alguna que otra penitencia, tratando de sentir los mismos dolores que sintió nuestro señor Jesucristo al caminar rumbo al calvario con la cruz en las espaldas, como muestra de fe o cumplimiento de una promesa hecha al pedir algún milagrito al altísimo.
Es por ello que la gente antigua cuenta la historia de una mujer la cual era muy conocida por su inquebrantable fe y agradecimiento al señor, esta fe apareció desde el día en que esta religiosa mujer tuvo la desdicha de ver enfermar a su menor hija de un extraño mal, el cual la postró en cama por varias semanas y hasta fue desauseada por los médicos quienes le daban unos días de vida solamente; así como todas las noches la desesperada madre acudió a rogarle como lo hacia por reiteradas veces al señor que salve a su hija prometiendo que ella lo acompañaría en sus procesiones descalza y con una gran corona de espinas en la frente, hasta el final de sus días; lo cual le pareció a esta mujer que con lo prometido el señor salvaría a su hija de su anunciada muerte, así pasaron los días y como cosa extraña una mañana cualquiera la muchacha logró ponerse de pie pero la alegría de su madre no duraría mucho ya que esta mujer a los pocos días cayó postrada en cama de forma también extraña, víctima de una fulminante pulmonía que luego de unos días la llevo a mejor vida ante la pena de sus familiares y conocidos. La fervorosa mujer fue enterrada en el cementerio de la ciudad ante los ciudadanos que no salían de su asombro y se preguntaban como esta saludable mujer a quien veían cada noche ir a la iglesia a pedir por su hija luego de la recuperación de esta, haya muerto.
Así con el paso de los años se dio un caso curioso en la iglesia del pueblo, ya que días antes de la procesión por semana santa donde cada mañana aparecían extrañas flores que adornaban el altar que iba a salir en procesión como anteriormente lo hacía Doña Meche, lo cual fue pasado por alto por las encargadas de dicho oficio. Así salía la procesión el día señalado y luego de esta muchos de los fieles comentaban ver entre la multitud un reconocible velo el cual les parecía mucho al de Doña Meche y al momento de acercarse a dicha mujer esta se perdía entre la gente, lo cual llevó a pensar a todos que ella seguía entre nosotros de alguna manera, lo que explicaba también las extrañas apariciones que adornaban a nuestro señor, por muchos años este hecho se vino repitiendo con la aparición de flores en el altar del santísimo en vísperas de la procesión y mucha gente aseguró haber visto a dicha mujer en la procesión tan fervorosa como siempre se le veía con los pies descalzos y con la pequeña corona de espinas que se disimulaba en el velo. El padre intervino y contó que a él también le parecía haber visto a Doña Meche en las procesiones y que esto se debía a la promesa que le hizo esta mujer al señor de acompañarlo por siempre en las procesiones a cambio de que este le haga el milagro de cuidar a su hija y al parecer esto esta ocurriendo.
Este hecho se difundió con el tiempo y otras personas comentaban haber visto en la procesión personas ya fallecidas que en vida habían sido fervientes religiosas y llegaron a la conclusión de que tal eran las promesas y la religiosidad de estas personas que después de muertas seguían cumpliendo sus promesas hechas al señor.

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martes, 8 de septiembre de 2009

LA NOVIA


Cuentan la gente antigua de la provincia que a comienzos de siglo a muchos de los pobladores se les presentó el espíritu de una mujer vestida de novia, estas apariciones eran presenciadas por gente que no gustaba de una unión matrimonial; ya sea por celos, por conveniencia o por un amor no correspondido, este espíritu se presentaba y causaba gran estupor a dichas personas haciendo cambiar su negativa; se dice que este espíritu seria de Juana Fernández, joven que vivió en el pueblo y a la cual se le encontró colgada la mañana del día de su matrimonio con su vestido de novia.
Juana Fernández era una hermosa joven de 15 años de una familia de escasos recursos económicos, esta joven vivía enamorada de Alejandro Núñez Joven de 18 años de la misma condición que la muchacha los cuales se correspondían un gran amor desde que eran niños; este amor se vio perturbado por las intenciones de Don Esteban Suarez un adinerado propietario de 50 años de edad quien en su vida las pocas mujeres que se le habían conocido a su lado terminaban por huir de el por los maltratos que este daba hacia sus estas; pero un domingo en que recorría el pueblo este se quedo cautivado con la belleza de la jovencita y por ello decidió que esa seria la mujer que lo acompañaría a toda costa por el resto de sus días.

Don Esteban vivía acosando a la joven para ello la jovencita no veía con buenos ojos las propuestas de este; ante esto el desesperado pretendiente hábilmente se hizo amigo de la familia de Juanita sobre todo de la madre quien si convenía del noviazgo de su hija por obvias razones económicas, pero quien si no veía con buenos ojos esta unión era su padre, pero a este no le quedaba nada que decir ya que el se encontraba sometido a las ordenes de Don Esteban por ser este el subordinado capataz de los terrenos del pretendiente.
Una mañana la madre coordino inescrupulosamente con Don Esteban para que este visite la casa cuando ella y su marido no se encontrasen, para que este pueda poseer a la menor y luego de esto casarse con ella; esa mañana Don Esteban logro entrar a la casa acompañado con un silencio cómplice para así lograr su cometido, luego se dirigió a la habitación de ella donde este se abalanzo sobre la joven, la cual lucho y lucho para que este no logre su cometido dando golpes y arañazos defendiendo con todas sus fuerzas su integridad; los gritos producto de la pelea se podían oír a lo lejos, los cuales fueron escuchados por Alejandro quien se encontraba cerca a la casa de la joven; este llegó y derribo la puerta de un fuerte golpe mientras los gritos de la joven continuaban provenientes de su habitación donde se dirigió el joven enamorado y encontró a Don Esteban quien trataba de arrancar las vestiduras a la aterrada joven, Esteban corrió hacia estos y dio un fuerte golpe al agresor quien cayó a unos pasos de su victima este se puso en pie y luego comenzó una feroz lucha entre los dos de la cual resulto victorioso el joven; Don Esteban logró ponerse de pie con dificultad y mirando a los jóvenes jura que se vengara por lo sucedido. A los pocos días Alejandro fue enviado a Las Lomas a cuidar ganado por su padre cuando de pronto cayó la noche luego de una jornada extenuante de trabajo, Alejandro fue sorprendido a golpes por dos malhechores que habían sido enviados por Don Esteban, el joven lucho por su vida pero fue inútil ya que fue reducido por sus atacantes quienes al creerlo muerto por la golpiza lo tiraron colina abajo.
Al día siguiente los bandidos contaron de lo sucedido a Don Esteban quien creía cumplido su cometido y con ello se comunico con la madre de Juanita y le dice que ahora ya no habría ningún impedimento para que estos se puedan casar para lo cual la madre accede gustosa y convienen que el matrimonio se llevaría acabo dentro de dos días, así la joven recibe la cruel noticia al día siguiente de lo que le estaban imponiendo sus padres, esta trato de escaparse y es atrapada y encerrada en su cuarto donde su madre le comunica de la muerte de Alejandro lo cual sorprende a esta y lanzó un grito desgarrador que hizo volar a los pájaros de ahí cerca, la joven se desplomo y no lo podía creer tenia que verlo con sus propios ojos para ello la madre saca un pequeño crucifijo el cual fue arrebatado por los delincuentes, el cual la joven le había regalado a Esteban y ella sabia que este lo defendería con su vida si fuera necesario.
Al otro día la muchacha se levanta y faltando pocas horas para el medio día hora en la cual ella iba a contraer nupcias forzadamente, la joven toma la fatídica decisión de quitarse la vida, así que con la intención de unirse a su amado en el mas allá se pone el vestido de novia y reza un padre nuestro y suplicó al cielo para reunirse con Alejandro a quien creía muerto y se mata.
Llevados a cabo todos los preparativos y faltando poco para el mediodía la madre se dirige hacia el cuarto de Juana pero esta tenia la puerta cerrada con llave y ante el llamado constante de esta la joven no respondía lo cual le resulto muy sospechoso e hizo creer que esta se había escapado, así que esta corrió hacia la recamara del padre para que este pudiese abrir la puerta; con los gritos de desesperación llega en ese momento Don Esteban y este con la ayuda del padre logran abrir la puerta a la fuerza donde se encontraron con el fatídico cuadro de la muchacha colgada con el vestido de novia en medio de la recamara; ahí los padres recién se dieron cuenta de lo que habían hecho pero ya era muy tarde, el padre se acerco hacia ella para bajarla y encontró la cadenita del joven en la mano de su hija, totalmente arrepentido elevo una plegaria para poder aliviar en algo su dolor, que dios se apiade del alma de su enamorada hija y le permita a esta unirse con su amado.
Al día siguiente el joven Alejandro fue auxiliado por un ganadero que se lo topo en el camino, quien lo llevó a su casa y curo sus heridas por varios días hasta que este estuvo recuperado; luego el joven una vez que se puso en pie se dirigió al pueblo donde su padre lo buscaba angustiadamente y se entero de la sucedido en su ausencia; lo cual el desconsolado joven no podía creer así que se dirigió al cementerio para comprobarlo por sus propios ojos, una vez estando allí ante la tumba de su amada juro que se vengaría llorando desconsoladamente.
Así pasaron los días y el joven visitaba diariamente a su amada pero esto disminuía el dolor del joven causado por la ausencia de Juanita, así que una noche decide ir a la casa de Don Esteban para tomar venganza por sus propias manos y al considerar a este como el único culpable de su dolor; Esteban al trepa la pared con facilidad se dirigió a la habitación principal y cogió un filudo machete que usaba el dueño de casa para asustar a sus trabajadores luego encontró durmiendo al dueño de casa así que este levanto el arma y propino un fuerte machetazo a la altura del cuello lo cual causo que la cabeza del sujeto se desprendiera del cuerpo; Alejandro una vez visto saciada su sed de venganza se dirigió al ropero de este y cogió el traje que iba a usar para su matrimonio Don Esteban, así que se lo coloco para luego dirigirse a al cementerio hacia donde se encontraba la tumba de Juanita y este decidió colgarse en un árbol que se encontraba junto a la tumba de su amada, pensando que con esto ella se reuniría con su amada en la eternidad y seria feliz con ella ya que en vida las circunstancias no se lo permitieron.


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domingo, 5 de julio de 2009

LA NIÑA


Cuenta la gente vieja de nuestra provincia, que no hace muchos años vivía en el distrito de La Pampa una pobre anciana en compañía de su nieta de seis años, quienes moraban en una vieja choza que se ubicaba en lo alto de una loma y se acompañaban con un grupo de animales que criaban en un pequeño corralito contiguo a la choza. Estas dos mujeres se veían tan ligadas en sentimientos como alejadas en edad viviendo de la caridad de la gente del pueblo al cual iban cada cierto tiempo donde para ser atendidas por el padre de la parroquia y una que otra mujer de las familias pudientes de Camaná que no dudaban en hacer caridad con ellas.
Una noche fría de julio en que las heladas golpeaban los huesos, dos malhechores se encontraban libando licor en una cantina de mala muerte a las afueras del pueblo y una vez viéndose con los bolsillos vacios al igual que sus copas, uno de ellos comentó que cada día que pasaba por el distrito de La Pampa camino al pueblo pasaba por la chocita de estas dos mujeres quienes vivían solas a su suerte, con lo cual una espantosa idea se apoderó de la mente de los facinerosos y así estos se propusieron ir a dicho lugar y robar los pocos animales con los que ellas contaban, para así venderlos y poder seguir bebiendo.
Los ladrones se acercaron hasta la parte trasera de la choza sin ser vistos ni oídos por la abuela y la niña quienes dormían plácidamente, cuando de pronto un ruido producido por los asustados animales levantó a la abuelita quien fue a ver lo que ocurría provista de una pequeña y agonizante vela; encontrando a los ladrones en plena faena, matando a una de las ultimas gallinas del corral, a los cuales les increpó diciendo: ¡dejen mis animales caracho!; esto molestó a uno de los ladrones quien al verse descubierto tomó un tronco seco con el cual propinó un mortífero golpe en la cabeza a la pobre anciana, quien cayó al suelo donde yacía junto a un gran charco de sangre con lo cual los delincuentes la dieron por muerta; luego cuando pensaban en marcharse se les ocurrió la espantosa idea de quemar la choza para así encubrir su feroz crimen.
Minutos más tarde la niña despertó producto del humo que invadía sus pulmones par lo cual corrió a buscar a su abuela sin encontrar a esta, luego dirigiéndose a la parte trasera de la choza la vio tirada a punto de ser devorada por el fuego, así con las pocas fuerzas con que ella contaba pudo mover a la ya muerta abuela lejos de las llamas, para luego con el amanecer llorar desconsoladamente al ver a su abuelita fallecida y la aterradora imagen de la pequeña choza quemándose; alguna gente del pueblo corrió a auxiliar a estas mujeres encontrando a la niña con su abuela al lado de la choza reducida a cenizas, lo cual conmovió mucho a la gente de la provincia. Así cayo la mañana y con ello las autoridades ahí presentes llegaron a la conclusión de que la abuela había sido asesinada al ver que esta tenía un gran golpe a la altura de la sien, los animales habían sido robados y la choza incendiada causando un gran repudio en la gente quienes no creían de que un ser humano podía ser capaz de hacer tal cosa.
Así pasaron los días y la abuela fue enterrada en el cementerio de la ciudad en un sencillo velorio donde la niña estuvo presente y no volvió a pronunciar palabra alguna ante lo ocurrió esa fatídica noche; la pequeña fue llevada a vivir a la casa de monjas de la provincia donde buscaría consuelo en los brazos de Dios y con ello poder remediar en algo su dolor. Así pasaron los años y la niña seguía sin pronunciar palabra alguna lo cual preocupaba a las madres quienes la tenían a su cargo y sentían un gran cariño por ella; deseando que esta supere el cuadro vivido anteriormente, pero ningún intento parecía dar resultado pues la niña extrañaba cada día mas y mas a su querida abuelita y cada noche que pasaba no dejaba de soñar alegremente con esta hasta que su bello sueño era interrumpido con el canto de un gallo el cual la regresaba a la penosa realidad; hasta que una noche la niña no pudo aguantar más su dolor y tomó la fatal decisión de quitarse la vida pensando que dicha decisión aliviaría en algo su dolor, así esta se dirigió a la despensa de la casa abriendo un frasco que contenía un potente raticida que usaban las monjas para defenderse de esta temida plaga, luego tomó el veneno persinándose y mirando hacia el cielo que era el lugar donde quería llegar para unirse a su abuela cayendo muerta instantáneamente. Al día siguiente la noticia estremeció a los pobladores de la provincia, aunque algunos decían que era lo mejor que le había sucedido al ver el desconsuelo de la niña, así la pequeña fue enterrada en el pabellón de niños del cementerio.
Al poco tiempo una familia se dispuso a visitar a un familiar al cementerio estando allí, a estos les ganó la noche al encontrarse dándole acabados a la tumba del difunto; cuando se percataron de que su menor hijo no estaba con ellos así que se pusieron a buscarlo por varios minutos, hasta que la madre de éste lo divisó a lo lejos, corriendo hacia él para increparle su conducta para lo cual la madre interrogo al niño diciéndole por que se había alejado tanto del sitio donde estaban, el niño le respondió con una gran tranquilidad que se había alejado por consejo de su pequeña amiguita, quien lo llamó a lo lejos y le dijo que la acompañe a jugar allí donde estaba su abuelita; la madre no veía en las cercanías a dicha niña y al ver la tumba que estaba al frente se dio cuenta que esta era de la abuela asesinada y pensó que quien convenció a su hijo para que vaya a ese lugar no podría ser otra que el espíritu de la niña que se suicido; la madre sujeto fuertemente al niño y corrió despavorida hacia donde estaba el grupo de gente contando de lo sucedido a todos los familiares, quienes no les quedo otra cosa que rezar por la pobre alma de la niña que al parecer no obtenía descanso final; así pasaron los días y las noticias de niños que se perdían en el cementerio llevados por una amigable niña quien los invitaba a jugar en el lugar donde se encontraba la tumba de la abuela eran ya común; muchos de los niños perdidos contaban luego que la niña les decía que sentía muy triste porque era ahí donde ella quería vivir y que ella vivía muy lejos.
Esto llego a oídos del padre la parroquia quien creyó tener la solución, así que hizo que se le trasladase a la niña desde su pabellón al lado de la tumba de su abuela con lo cual el alma de la traviesa niña descansó en paz y con ello dejaron de perderse niños en el cementerio de la provincia. La gente del pueblo recuerda este hecho y siempre que va al cementerio lleva un dulce o alguno que otro juguete los cuales son puestos en la tumba de la niña.

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