martes, 27 de octubre de 2009

LA AVENTURA DEL PISCO “V Y B”


Una día de verano en que pasábamos una entretenida tarde familiar de verano en casa de mis fallecidos abuelos, mi padre se percato de la inmensa cantidad de uvas que había producido el viejo parral que está en medio del patio, lo cual había sido percibido por otros miembros de la familia con extrañeza por la gran cantidad de hermosos racimos que colgaban al viento; es por ello que mi tío Milguard Bejarano le propuso a mi papa hacer pisco, este ya se había aventurado un año antes en esta labor y tenia algo de experiencia en este menester, fue así que mi papa accedió para la alegría de todos.
A la semana siguiente fue que comenzó la dichosa cosecha la cual la realizamos mi primo Julio Bejarano, mi tío Lalo Pizarro y yo por toda una calurosa mañana hasta que al fin al promediar la una de la tarde fue que se terminó con la tarea acompañado por un fuerte dolor de cuello que nos aquejaba producto de la posición en que estuvimos al tener la cabeza levantada por tanto tiempo; una vez teniendo la gran cantidad de racimos en grandes tinas fue que procedimos a despalitar y dejar las uvas sin sus tallitos.
Luego de esto nos dirigimos a la playa para relajarnos un poco y descansar de la agotadora mañana que habíamos tenido; así por la tarde al promediar las cinco fue que nos propusimos empezar con el pisado de las uvas y ya que queríamos un pisco muy artesanal es que nos decidimos a hacerlo a “pata cala” como se dice, esa tarde la cual se prolongo hasta altas horas de la noche comenzamos con la que parecía una tarea fácil mi primo Julio y yo pero tuvimos que llamar a pedir ayuda de mas personas porque la tarea parecía de por si interminable; fue así que llego mi tía Magali Pizarro y mi compañero Hugo Quintanilla y al final como para darnos apoyo en el ultimo momento mi papa y mi mama con los cuales terminamos la maratónica tarea de conseguir la mayor cantidad de uva posible, el cual de por si impresionante por la cantidad de jugo obtenido.

Este mosto lo dejamos fermentar por un promedio de 10 días, el cual era movido constantemente y a su vez medido su grado de azúcar el cual llegó al grado 14 antes de lo esperado por el calor que hacia en el verano, entonces una noche antes de lo esperado mis papas procedieron a colar el mosto y colocarlo en un gran recipiente al estar este casi listo para ser falqueado, ante la ausencia de mi primo y yo quienes recién pensábamos llegar el fin de semana a Camaná para llevar a cabo dicha operación.
Así una vez teniendo el mosto con las medidas exactas fue llevado al valle de Majes por mi tío Milguard y mi papa quienes por medio de un conocido de ellos fue que procedieron a falquear el esperado y tan ansiado “pisco”; el proceso duro todo el día por la impresionante falca que manejaba con gran sabiduría el amigo majeño quien luego de terminar con dicho proceso felicitó a mi papa y a mi tío por el buen “pisco” que habían obtenido, este también se sorprendió porque desconocía que en Camaná se podría obtener tan buena uva para elaborar tan preciado licor. Fue así que el “pisco” estuvo por fin en Camaná donde fue embotellado y etiquetado con lo cual quedo perfecto para luego poder disfrutarlo por todo el año hasta la próxima cosecha que de seguro la realizaremos este año que viene.
A este pisco se le decidió poner el nombre de “V y B” a la memoria de nuestros padres Valentín Valencia Pinto y Baltazara Pacheco Pérez, quienes fueron ejemplo de amor, trabajo y fuerza enseñándonos a amar las cosas que hacemos.
SALUD AMIGOS………….

1 comentarios:

Unknown 23 de noviembre de 2009, 13:26  

muy rico tu pisco,estamos esperando la proxima cosecha ojala esta sea abundante!

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