jueves, 20 de agosto de 2009

DESCUBRIENDO LA COCINA DE LA PAMPA


Los domingos como era costumbre mi padre decidía llevarnos a comer a la calle como comúnmente se dice y con ello llegaba la gran disputa de ¿dónde iríamos? por un lado estaba mi madre que tenia mayor afición por las cebicherías, mi hermana por la comida china, mi hermano que en ese momento pensaba entre comida italiana o una suculenta parrilla argentina, mientas yo y mi papa nos mirábamos mas confundidos de lo que estábamos antes de preguntar; hasta que luego de discutir por un momento mi tío abuelo que como todos los domingos nos acompañaba interrumpió y dijo: ¡yo sé a dónde ir!; así sin mediar mayor palabra nos subimos a la camioneta y guiados por el guía ocasional seguimos hasta que de sorpresa nos encontrábamos en el distrito de La Pampa, para luego vernos las caras con mis hermanos algo intrigados sobre el lugar donde nos dirigíamos; hasta que llegamos a una casa algo antigua donde los niños que por ahí jugaban nos recibieron corriendo tras la camioneta; luego de esto al vernos llegar salió presurosa una robusta señora la cual nos saludo cordialmente sobretodo a mi tío abuelo al cual ella parecía conocer con anterioridad; de pronto la mujer nos dijo pasen señalando una puerta que se encontraba a un costado de la casa, la cual era seguida por un largo callejón de tierra mojada poco tiempo antes de que llegáramos, así llegamos al final de éste donde nos encontramos con un grupo de mesitas acomodadas en el patio de la casa protegidos del sol con una temblorosa ramada de varas y esteras de caña, tomamos asiento y nos miramos con algo de recelo ante las comodidades del local, hasta que se acercó una sobrina de la señora que nos ofreció los platos que se habían preparado ese día entre ellos estaba el caldo de pava, chancho al horno, rocoto relleno, enrollado de pollo, pepián de conejo y un riquísimo arroz con pato. Luego de que mis familiares deliberaban sobre lo que iban a comer yo me anime por el arroz con pato dejándome llevar por la recomendación de la dueña de casa que afirmaba que el mismo estaba riquísimo; después de hacer el pedido dirigí mi mirada hacia los alrededores del local y logre ver parte de la cocina donde llegué a divisar unas prominentes ollas de donde provenían los platos, también me di cuenta que dicha cocina funcionaba a leña, luego seguí recorriendo todo con la mirada hasta que me tope con un pequeño horno de barro de donde fue sacado el humeante chancho en un azafate, luego de esto divisé un pequeño corral de animales seguido éste por un frondoso huerto donde había arboles frutales y una que otra verdura sembrada en medio de estos; cuando de pronto fui sorprendido por la llegada de la señora dueña de casa y su sobrina con los platos humeantes para luego disponernos a comer.
Así después de unas cuantas bocanadas mis padres y hermanos nos mirábamos con una gran algarabía entre labios, ya que los platos estaban deliciosos es más me atrevería a decir que eran de los más ricos que había probado en mi vida y me hacía evocar los preparados por mi abuela, así que nadie pronunció palabra alguna hasta que dio por terminado su plato para no interrumpir el deleite que en ese momento estábamos sintiendo, una vez todos satisfechos no dudamos en felicitar a mi tío abuelo quien nos llevó a ese esplendido lugar, hasta que llegó el momento irnos y las felicitaciones no se hicieron esperar hacia la dueña de casa; todos mis familiares por el resto del día no dejamos de comentar sobre el lugar que habíamos conocido ese domingo sin dejar de recomendarlo a nuestros parientes y amigos para luego a partir de ese día volvernos fervientes devotos de la cocina del dichoso restaurante el cual visitábamos religiosamente cada domingo.
Yo en particular no podía dejar de pensar en cuales serian los secretos con los que esta señora contaba así que uno de esos domingos en que no podía con la intriga de saber de donde provenían esos sabores espectaculares con los que contaban sus platos y ante una gran insistencia de mi parte la dueña de casa se sentó a mi lado diciéndome: “le voy a responder a su pregunta hijo sepa usted que yo cocino desde muy niña ayudando a mi madre y a mi abuela, así como ellas ayudaron a las suyas en su momento, es así como comencé a cocinar y al fallecer estas dos cociné para un sinnúmero de familiares al igual que lo hicieron mi madre y mi abuela con el único secreto que pude recibir de ellas en todo el tiempo, el cual es el amor con que ellas preparaban sus platos como ingrediente predominante”; esto me sorprendió y me llevó a pensar en lo maravilloso que también eran los platos de mi madre y los de mis abuelas y claro cuál era su ingrediente principal “el Amor”.









INGREDIENTES:
-1 PATO ENTERO CORTADO EN -250 G DE AJI VERDE
PRESAS - 1 BOTELLA DE CERVEZA NEGRA
-2 KG DE ARROZ -250 ML DE ACEITE VEGETAL
-1 PAQUETE DE CULANTRO -FONDO BLANCO (CALDO DE
-250 G DE CEBOLLA AVE) EN CANTIDAD NECESARIA
-100 G DE AJOS -SAL Y PIMIENTA AL GUSTO
-200 G DE ALBERJAS -2 PIMIENTOS




PREAPARACIÓN: SALPIMENTAR LAS PRESAS, CALENTAR EL ACEITE EN LA SARTEN Y COLOCAR LAS PRESAS HASTA QUE SELLEN POR AMBOS LADOS. LAVAR, DESHOJAR Y LICUAR EL CULANTRO RESERVAR. CORTAR LA CEBOLLA EN BRUNOISE RESERVAR. PREPARAR EL ADEREZO DE CEBOLLA Y AJO EN LA SARTEN DEL SELLADO. AGREGAR EL AJI AMARILLO, CULANTRO, SAL Y PIMIENTA.
COLOCAR LAS PRESAS DEL PATO EN LA OLLA E INCORPORAR EL FONDO BLANCO HASTA QUE CUBRA LAS PRESAS. AGREGAR LA CERVEZA Y DEJAR COCINAR POR 15 MINUTOS. RETIRAR LAS PRESAS DE PATO E INCORPORAR EL ARROZ, EL RESTO DEL CULANTRO, LOS PIMIENTOS PICADOS EN JULIANA. ESPERAR HASTA QUE HIERVAHASTA QUE SE EVAPORE EL AGUA, TAPAR LA OLLA Y BAJAR EL FUEGO HASTA QUE GRANEE EL ARROZ. SIRVA EL ARROZ ACOMPAÑADO CON UN PRESA Y DECORE CON ALBERJAS BLANQUEADAS Y PIMIENTO ROJO, ACOMPAÑE CON SALSA CRIOLLA.

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